El Tarot es un método milenario, cuyos orígenes se remontan a Egipto, Asia y
Europa.
Para llegar a comprender el Tarot en su esencia, debemos admitir que el ser
humano es un conjunto de sensaciones que vibran con el universo y las
fuerzas de la naturaleza. Al observar los símbolos del Tarot, se estimulan las
sensaciones que responden a todo lo que nos rodea.
La utilización del Tarot modifica la visión sobre la naturaleza de las cosas. Su
manejo conlleva transformaciones a nivel sensible, el mundo de las
sensaciones aparece, consiguiendo despertar las facultades extrasensoriales
de la intuición y la clarividencia.
Aumenta el grado de control frente a las presiones y la comprensión. Es el gran
mediador entre el hombre y el mundo. Por ello el Tarot sirve para evolucionar,
aunque no en todas las personas esta metamorfosis se produce al mismo ritmo y
con la misma intensidad.
Está compuesto de 78 cartas y se divide en dos partes, los 22 Arcanos mayores y 56
Arcanos menores.
Los 22 Arcanos Mayores simbolizan el camino que cada persona ha de recorrer en el
transcurso de su vida, encierran una fuente de sabiduría en el profundo simbolismo de
sus imágenes. Tienen un significado adivinatorio y otro evolutivo.
Los 56 Arcanos menores describen los acontecimientos materiales del hombre, trabajo,
dinero, amistad, amor...
Antíguamente el Tarot estaba reservado a unos pocos, actualmente cualquier persona tiene acceso a este conocimiento, no
se necesita ningún ”don especial” para practicarlo.
Por lo tanto es un medio que siempre te dará respuestas, te abre una puerta de conocimiento hacia ti mismo y hacia los
demás.
“Si tienes inquietudes, dudas, curiosidad...,
no te quedes con las ganas, no te limites, tú puedes hacerlo”.